Guerra de palabras

POR EDUARDO ARISTIZÁBAL P.

El manejo del lenguaje y su manipulación tiene una importancia fundamental en cualquier tipo de sociedad. Su hábil utilización muchas veces es aprovechada para obtener beneficios personales o de grupos, por encima del real pensamiento y criterio general.

Actualmente esa manipulación es muy común en la administración pública y en la política modernas.

La aceptación de ese tipo de discursos y el grado de obediencia al mismo será mucho más   armoniosa cuando los ciudadanos adoptan la forma de pensar del propio sistema.

Para éste tipo de comportamientos que aprovechan   las debilidad humana es trascendental influir   en pensamiento y sentimiento de las personas.

Estamos asistiendo en el mundo a una verdadera guerra de palabras, que son utilizadas para lanzar ideas y tratar de persuadir a través de emociones, más que de razones.

Cómo la expresión oral y escrita son el medio natural para trasmitir ideas, el lenguaje es el arma fundamental en ese escenario” belico. “

Para nadie es un misterio que el lenguaje es el elemento más importante para transmitir, convencer, e implantar ideas.

En los últimos años éste fenómeno ha tomado una importancia superlativa para los políticos, que son los mismos administradores públicos, vivamente interesados en transmitir lo que ellos piensna para “alimentar “la opinión pública, más que para simplemente informarle y hábilmente hacen uso y abuso de las redes sociales y los medios masivos de comunicación.

El derecho fundamental a la libertad de expresión afortunadamente está consignado en nuestra Constitución política en el artículo 20:

“Se garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial, y la de fundar medios masivos de comunicación. Estos son libres y tienen responsabilidad social.”

Infortunadamente el abuso y violación de esta norma constitucional se volvió común en nuestro medio echando mano del título: Libertad de Expresión, pero olvidando el contenido, en donde claramente dice” … recibir información veraz e imparcial…”

Surge una inquietud, ¿ si la información tiene que ser veraz, que están haciendo los medios de comunicación para evitar que a través de ellos  los personajes invitados   suministren información falsa?

Y estamos hablando de información que es objetiva, parte del objeto, no de la opinión que siempre será subjetiva, parte del sujeto y hay que respetarla. La mentira hay que controlarla y proscribirla siempre, pero ahora si que es trascendental, teniendo en cuenta la grave polarización que existe en el país.

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