Anthony, “fenómeno” de la vida y las pistas

Primero a Dios y a su mamá, y segundo a las personas que no lo dejaron solo cuando la adversidad, o las tentaciones, se cruzaron en su camino.

Así les dedicó Anthony Zambrano, el deportista que de niño entrenaba y competía descalzo, la histórica medalla de plata que conquistó ayer en el Campeonato Mundial del atletismo que se disputa en Doha, Catar.

En una memorable carrera, luego de partir desde el carril número ocho, el guajiro, como un pura sangre, cabalgó de atrás para adelante para recuperar posiciones y así lograr un metal que se festejó como si fuera de oro.

El podio lo lideró Steven Gardiner, de Bahamas, con un tiempo de 43 segundos y 48 centésimas, cobrando revancha luego de ser subcampeón en Londres-2017. Zambrano lo escoltó con 45,15 y la presea de bronce fue para el estadounidense Fred Kerley –44,17–.

Y saber que Anthony estuvo casi año y medio sin competir debido a sufrir, en 2017, algunas lesiones producto de caídas en moto. Parecía un Nazareno por sus golpes en los tobillos, rodillas y espalda.

“Soy un guerrero, nunca me detengo”. Las palabras de Zambrano quedaron evidenciadas este viernes con su rendimiento, pues de paso impuso récord nacional de mayores y sub-23 –estaban en su poder con 44,55– así como marca suramericana sub-23 y de mayores. Esta última la ostentaba, desde 1999, el brasileño Sanderlei Parrela con 44,29 en Sevilla, España.

“Anthony es un fenómeno. Sus resultados lo demuestran. Hace dos años estuvo prácticamente perdido del atletismo –hizo solo el Nacional sub-20 en Cartagena, 3°– y véalo ahora. Como él lo dice, era un poco travieso, indisciplinado. Es increíble lo que este muchacho acaba de lograr. Con él, Colombia se ilusiona con más gratos resultados”, comentó el paisa Víctor Zapata, coordinador técnico y estadístico de la Federación Colombiana de Atletismo.

De paciencia

Juan Carlos Cervantes Salinas, el primer entrenador que tuvo Zambrano a los 11 años de edad, recuerda que el atleta, en plena pista asfaltada en la Universidad Nacional del Atlántico, en Barranquilla, le gritaba improperios, pero el técnico, sabiendo de sus condiciones, le tenía paciencia.

“Por el arduo trabajo en los entrenamientos me decía que si lo iba a matar. Me mentaba hasta la madre, lloraba en la pista”.

Desde el 2015, este velocista viene impresionando. Ese año, en el Mundial de menores en Cali, fue séptimo. Su carácter y temple en el escenario llamó la atención, esa vez de Caterine Ibargüen. “Talentos como ese chico –Zambrano– que disputó la final de los 400 planos, no se pueden desperdiciar. No podemos esperar a que logren algo importante para apoyarlos. Con él se evidencia que en el país sí nacen grandes deportistas”, comentó Caterine.

Al año siguiente, en el Mundial sub-20, en Bydgoszcz, Polonia, fue sexto; mientras en los Juegos Olímpicos de Río fue el representante más joven de la delegación con 18 años (participó en relevo 4X400, primera ronda).

Pero la formación de Anthony no fue fácil. El deportista, que quedó huérfano de padre a los dos años de nacido y que se levantó en Barranquilla, tuvo que, en su juventud, coger las riendas del hogar y ayudarle a su madre Miladys.

“Trabajó en un triciclo transportando personas o mercados, también tiraba pala como ayudante de albañilería. Hasta esto último, indirectamente, contribuyó en su formación fisiológica”, dijo Cervantes .

Lo único que le duele al estratega es que el deportista no haya querido seguir los estudios. “Es que vea hermano, yo a todos los muchachos les pongo como ejemplo a Ximena Restrepo. Fue grande en el atletismo, pero también tuvo la capacidad intelectual para llegar alto en la dirigencia deportiva. En el caso de Anthony, y eso es lo que me tiene molesto, es que no siguió estudiando. A duras penas terminó el colegio. Me ponían muchas quejas de él, que era mal estudiante, le gustaba la calle. Ya ahora todo eso quedó en el pasado”.

Para el estratega del área de velocidad de la Liga de Antioquia, Raúl Díaz, lo hecho por Zambrano en territorio catarí es para enmarcar, admirar e imitar.

“Es un atleta con unas condiciones físicas y psíquicas extraordinarias, porque es muy seguro. Su actual entrenador –el cubano Nelson Gutiérrez– ha logrado conducirlo a esos buenos logros. Esta medalla tiene que seguir inspirando a más deportistas del país, no solo a los de la familia del atletismo, porque él refleja que sí es posible llegar y dar batalla en la élite mundial”.

Zambrano venía de ser doble medallista de oro en los Juegos Panamericanos de Lima, Perú.

“Doy gracias a Dios, a mi madre, entrenadores, fisioterapeuta y a quienes creyeron en mí en los malos tiempos. Perdí la disciplina pero pude recuperarme para volver a entrenar duro y ahora se ve lo lejos que he llegado y lo que puedo alcanzar si continúo así”, finalizó este guerrero, quien supo elegir a tiempo el camino para salir adelante y darles alegrías a su familia y al país .

Tomado de:https://www.elcolombiano.com/deportes/otros-deportes/anthony-fenomeno-de-la-vida-y-las-pistas-OH11706594

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