A importar educación digital

Por: Luis Pérez Gutiérrez

Colombia hace el ridículo creyendo que en la cuarentena está ofreciendo excelente Educación Digital a los jóvenes. Las autoridades aseguran que el país se está modernizando en educación virtual. Nada menos cierto. Los jóvenes están aburridos, decepcionados de esa mala educación a distancia del siglo pasado, mal reencauchada. Con esa mala e improvisada educación están inyectando a los jóvenes la Vacuna Contra La Educación. Miles no quieren volver a matricularse.

La educación digital es otra cosa muy distinta. Los cursos diseñados para educación digital se originan en profundos avances en ciencias, en serias investigaciones pedagógicas y en software y plataformas muy inteligentes. Es urgente que Colombia importe conocimiento de educación digital. La buena educación también se puede comprar. Lo más barato es comprar conocimiento, y ni el Ministerio de educación ni las universidades parecen entender.

Un curso bien elaborado para educación digital no necesita profesores tradicionales. La plataforma guía al estudiante, lo orienta, lo regaña, lo disciplina, lo forma, lo evalúa, le hace un seguimiento total, y le resuelve todas las preguntas sin ponerse de mal genio. Un curso bien diseñado para lo digital atrae al estudiante y puede servir para matricular más de 200.000 estudiantes al mismo tiempo. Los estudiantes aprenden con alegría al ritmo que deseen.

Que el Ministerio no entienda que excelente educación digital se puede y se debe importar o comprar en cualquier lugar del mundo, es razonable pues tiene exceso de tareas burocráticas. Pero que los rectores y profesores de nuestras universidades tan avanzadas, no hayan salido de inmediato a buscar por el mundo buenos cursos digitales en universidades como Harvard, MIT, Phoenix o en universidades españolas o del mundo de alta calidad; es una muestra de parroquialismo académico que habla muy mal de la educación superior en Colombia, tanto pública como privada. Prefirieron torturar a los estudiantes con una educación a distancia improvisada y de mala calidad, ofreciéndoles una contradictoria carga de ciber antigüedades.

La mayoría de los jóvenes se sienten engañados por la mala calidad de la educación en cuarentena. La primera consecuencia es que Colombia va a tener la más alta tasa de deserción educativa de toda su historia. Los campesinos de Colombia, prácticamente todos, quedaron por fuera de la educación. Qué horror. Estiman las mismas Universidades que van a tener una disminución del 35% en las matrículas. Triste suceso; Colombia retrocede 30 años en educación superior. Sería como cerrar más de 100 instituciones de educación superior, y eso no parece importar a la sociedad.

El País urgentemente importó equipos de medicina, ventiladores, pruebas para detectar covid-19, y hasta medidores de temperaturas. Nadie notó la falta de ventiladores mentales, a nadie se le ocurrió importar educación digital, o sistemas educativos que pudieran funcionar bien aun sin profesores en tiempos de Pandemia. Sobre la calidad educativa la decepción de los jóvenes es colectiva.

Todavía no se sabe cuántos años retrocederá en lo social el país por esta pandemia. La Educación debe medirse como si fuera oro social. El nuevo futuro, la nueva economía, necesita ventiladores mentales para que la imaginación ni se jubile ni se mantenga en vacaciones

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